José Vargas.
Minatitlán, Ver. —
El dolor se instaló en el sur de Veracruz. Este jueves, familiares, amigos y vecinos se preparan para dar el último adiós a Lorena Medina Cuevas, trabajadora originaria de este municipio que perdió la vida tras el incendio ocurrido en la zona de la refinería Olmeca, en Dos Bocas, Tabasco.
La noticia ha golpeado con fuerza a la comunidad, no solo por la tragedia en sí, sino por el momento que atravesaba la víctima, quien —según versiones difundidas— recientemente había logrado estabilidad en su empleo dentro del sector energético, un paso que representaba años de esfuerzo y dedicación.
El cuerpo de Lorena Medina Cuevas, de 57 años, arribará a Minatitlán durante la tarde de este día, en medio de un ambiente de profundo pesar. Su regreso marca el inicio de un proceso de duelo que ha comenzado a sentirse en distintos puntos del municipio.
A través de una esquela difundida por sus seres queridos, se informó que será velada en su domicilio ubicado en la calle Francisco Villa número 33, en la colonia El Palmar. Se prevé que el cuerpo llegue aproximadamente a las 16:00 horas, donde se llevará a cabo el servicio funerario.
El mensaje compartido por la familia resume el sentimiento que hoy embarga a quienes la conocieron: “Siempre en nuestros corazones, su legado perdurará. Gracias por los momentos compartidos. Descansa en paz.”
El fallecimiento de Lorena se suma a la lista de víctimas que dejó el incendio registrado en las inmediaciones de la refinería en Dos Bocas, un hecho que ha encendido nuevamente las alertas sobre las condiciones de seguridad en instalaciones relacionadas con la industria petrolera.
Mientras autoridades continúan con las investigaciones para esclarecer lo ocurrido, en Minatitlán la prioridad es otra: despedir a una mujer trabajadora, cuya vida terminó de forma repentina y dolorosa.
Vecinos, amistades y conocidos han comenzado a manifestar su solidaridad con la familia, recordando a Lorena Medina Cuevas como una persona cercana, dedicada y parte activa de su entorno. Hoy, su nombre permanece en la memoria de una comunidad que la recibe de vuelta para darle el último adiós.






