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Se agrava crisis ambiental en el sur de Veracruz: pobladores limpian playas mientras derrame de hidrocarburo ya impacta 170 km de costa

José Vargas.

Coatzacoalcos, Ver. —

Mientras habitantes de la congregación de Las Barrillas realizan jornadas de limpieza en las playas afectadas por residuos de hidrocarburo, organizaciones ambientalistas, indígenas y de derechos humanos advirtieron que la contaminación ya se ha extendido a casi 170 kilómetros de litoral, desde Pajapan, Veracruz, hasta Paraíso, Tabasco, en lo que podría convertirse en una de las afectaciones ambientales más graves recientes en el sur del Golfo de México.

Ante la contingencia, pobladores y prestadores de servicios turísticos de Las Barrillas se sumaron a las labores de saneamiento para retirar manualmente fragmentos de chapopote y otros residuos contaminantes que han recalado en la franja costera de Coatzacoalcos.

Las acciones se realizan en coordinación con personal que participa en las labores técnicas de limpieza, con el objetivo de reducir el impacto ecológico y tratar de recuperar la zona de playa, una de las más visitadas por turistas en la región.

El problema comenzó a evidenciarse desde el 1 de marzo, cuando pescadores y habitantes de distintas comunidades costeras empezaron a reportar la presencia de hidrocarburo en el mar. Desde entonces, al menos 16 puntos del litoral han registrado presencia de chapopote, que se ha adherido a redes de pesca, lanchas y equipo de trabajo.

La contaminación ya afecta directamente a pescadores de Las Barrillas y Jicacal, quienes han reportado daños en sus artes de pesca, así como afectaciones a su actividad económica.

Uno de los ecosistemas más amenazados es la Laguna del Ostión, considerada una de las áreas naturales más importantes del sur de Veracruz. En esta zona ya se reporta la presencia de hidrocarburo hasta el sector de Paquital, frente a comunidades indígenas como El Mangal y El Pescador.

Especialistas advierten que la contaminación pone en riesgo especies clave para la economía local, como ostión, almeja, camarón y robalo, además de ecosistemas sensibles como manglares, cangrejos y aves migratorias.

En toda esta franja costera, alrededor de 14 mil personas dependen directamente de la pesca y del turismo, actividades que ya comienzan a resentir las consecuencias del derrame.

Habitantes también han reportado fauna marina muerta, incluyendo peces, tortugas y el hallazgo de un manatí sin vida en la zona de Coatzacoalcos, lo que ha incrementado la preocupación entre comunidades y organizaciones ambientalistas.

A pesar de la magnitud del problema, Petróleos Mexicanos (Pemex) ha negado cualquier responsabilidad en el origen del hidrocarburo. No obstante, investigadores independientes detectaron una mancha de aproximadamente 37 kilómetros mar adentro frente a Campeche, la cual podría haberse desplazado por corrientes marinas hacia las costas de Veracruz y Tabasco.

Otro de los focos de preocupación es el posible impacto en los 17 arrecifes que integran el Corredor Arrecifal del Suroeste del Golfo de México, un sistema fundamental para la biodiversidad marina y la protección natural de las costas ante fenómenos meteorológicos.

Frente a este panorama, organizaciones civiles y comunidades pesqueras exigieron acciones inmediatas para contener la contaminación, apoyo económico para los pescadores afectados, trabajos urgentes de remediación en playas y manglares, así como investigaciones independientes que permitan determinar el origen real del derrame.

También advirtieron que no permitirán que este episodio se sume a la lista de incidentes ambientales que, aseguran, han quedado sin una respuesta efectiva por parte de las autoridades en el sur del Golfo de México.

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