José Vargas.
Las Choapas, Ver. —
La presencia y captura de un Tapir centroamericano (Tapirus bairdii) encendió la alerta entre pobladores y defensores del medio ambiente en el ejido Coacuatzintla, luego de que el ejemplar fuera retenido por habitantes de la comunidad tras ser visto merodeando en zonas de cultivo.
De acuerdo con reportes locales, algunos productores del lugar solicitaron que el animal sea retirado del área al considerar que representa un riesgo para sus sembradíos. Sin embargo, ambientalistas y ciudadanos han pedido que se priorice la protección de la especie, catalogada en peligro de extinción.
El Tapir centroamericano es uno de los mamíferos terrestres más grandes de Mesoamérica y cumple un papel fundamental en los ecosistemas tropicales al dispersar semillas y contribuir a la regeneración de la selva, motivo por el que es conocido como el “arquitecto de las selvas”.
En México, esta especie se encuentra protegida por la NOM-059-SEMARNAT-2010, normativa que establece categorías de riesgo para flora y fauna silvestre. Bajo este marco legal, cualquier daño, captura o comercio ilegal del animal puede constituir un delito ambiental.
Especialistas señalan que el acercamiento del ejemplar a zonas agrícolas podría estar relacionado con la pérdida de su hábitat natural. En municipios del sur de Veracruz como Las Choapas, la expansión de la ganadería y la agricultura ha provocado una importante fragmentación de los ecosistemas, obligando a diversas especies a desplazarse hacia áreas habitadas en busca de alimento y agua.
Ante esta situación, habitantes y ambientalistas han solicitado la intervención de autoridades federales como la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA) y la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) para garantizar el manejo adecuado del ejemplar.
Expertos advierten que la manipulación de este tipo de fauna silvestre debe realizarse exclusivamente por personal especializado, ya que el estrés o un traslado inadecuado pueden poner en riesgo la vida del animal.
Mientras tanto, el caso ha abierto nuevamente el debate sobre el creciente conflicto entre comunidades rurales y la vida silvestre en la región, donde la conservación de especies en peligro se enfrenta a las necesidades productivas de las poblaciones locales.






