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PONCIANO VÁZQUEZ: LAS CUENTAS PENDIENTES QUE VIENEN DE LEJOS

++ Más de 51 millones de pesos fueron señalados como presunto daño patrimonial en sus cuentas de 2016 y 2017; después llegaron otros 14.8 millones en 2023, 12.8 millones en 2024 y 15.5 millones en 2025. La pregunta ahora es qué pasó con cada expediente.

COSOLEACQUE, Ver.

Lázaro Rodríguez Pérez

Lo ocurrido con la Cuenta Pública 2025 de Cosoleacaque volvió a colocar a Ponciano Vázquez Parissi bajo la lupa, pero reducir la historia a los 15 millones 572 mil 929 pesos de presunto daño patrimonial detectados en su último año de gobierno sería quedarse en la superficie. 

Porque el expediente de Ponciano no comenzó en 2025.

Durante su anterior administración municipal, correspondiente al periodo 2014-2017, el ORFIS ya había encontrado irregularidades importantes. En la Cuenta Pública 2016 se determinaron observaciones que hicieron presumir un daño patrimonial de más de 41.7 millones de pesos, mientras que en 2017 se señaló otro por 9.3 millones de pesos, además de una posible falta administrativa grave. 

En números redondos, más de 51 millones de pesos observados en sólo dos ejercicios fiscales.

Y aquí aparece el primer gran pendiente: ¿qué ocurrió posteriormente con aquellos expedientes?

El propio ORFIS mantiene mecanismos de seguimiento para conocer el destino de las observaciones, recomendaciones y acciones promovidas. Incluso, en sus informes recientes aparecen ejercicios desde 2017 hasta 2024. 

Pero Ponciano volvió a gobernar Cosoleacaque y las observaciones volvieron a aparecer.

2023: otros 14.8 millones

En la Cuenta Pública 2023, el ORFIS determinó para Cosoleacaque 11 observaciones que representaron un presunto daño patrimonial de 14 millones 848 mil 106.57 pesos.

De esas observaciones, siete correspondieron al manejo presupuestal y cuatro a obra pública.

El informe documentó, entre otras cuestiones, inconsistencias en saldos financieros y registros contables sin evidencia documental suficiente. En materia de obra pública también se detectaron problemas en la ejecución de trabajos y en la colocación de placas informativas. 

Ya no eran los expedientes de 2016 y 2017.

Eran nuevas observaciones, en una administración diferente.

2024: otros 12.8 millones

Y el problema no terminó ahí.

En la Cuenta Pública 2024, el ORFIS colocó nuevamente a Cosoleacaque entre los municipios con mayores montos observados del sur de Veracruz, con 12 millones 831 mil pesos de presunto daño patrimonial. 

El propio informe individual contiene observaciones relacionadas con erogaciones, apoyos sin documentación suficiente y comprobación de recursos, entre otros señalamientos. 

De hecho, para marzo de 2026 el ORFIS reportó que mantenía 158 procesos de investigación derivados de la Cuenta Pública 2024 en distintos entes públicos, mientras algunos municipios ya habían logrado solventar sus observaciones. 

Y aquí hay una precisión fundamental: una observación no significa automáticamente que exista un delito ni que el funcionario sea responsable de un daño patrimonial. Los entes fiscalizables tienen derecho a solventar, aclarar y aportar documentación. Sólo después del procedimiento correspondiente pueden determinarse responsabilidades.

Precisamente por eso resulta tan importante saber qué fue solventado, qué permanece pendiente y qué llegó a convertirse en una acción de responsabilidad.

Y entonces llegó 2025

El último capítulo ya es conocido.

La Cuenta Pública 2025 reportó 13 observaciones por 15 millones 572 mil 929 pesos.

Entre ellas destacan dos obras por más de cinco millones de pesos que fueron reportadas como ejecutadas en 2025, pero cuya revisión física y análisis cronológico indicaron que ya habían sido realizadas en 2024. Una de ellas corresponde a un drenaje pluvial por 3.29 millones y otra a guarniciones, banquetas y pavimento hidráulico por 1.94 millones. 

Eso ya fue noticia.

Lo que ahora merece investigación es el conjunto.

Porque al poner los expedientes uno junto al otro, aparece una secuencia que atraviesa diferentes ejercicios fiscales y distintos momentos políticos.

La pregunta que nadie debería dejar fuera

Javier Duarte gobernó Veracruz.

Después vino Miguel Ángel Yunes Linares.

Posteriormente Cuitláhuac García, con Éric Cisneros como secretario de Gobierno.

Hoy el estado está bajo la administración de Rocío Nahle.

Son gobiernos distintos, con partidos, funcionarios y circunstancias políticas diferentes.

Por eso sería irresponsable afirmar, sin pruebas, que alguno de ellos protegió personalmente a Ponciano Vázquez.

Pero sí es perfectamente válido hacer una pregunta periodística:

¿Por qué, después de años de observaciones millonarias, los expedientes relacionados con el Ayuntamiento de Cosoleacaque no habían llegado a consecuencias de fondo?

Esa es la parte que falta contar.

Porque una fiscalización que detecta millones de pesos en observaciones tiene una segunda parte mucho más importante: el seguimiento.

¿Qué se solventó?

¿Qué quedó firme?

¿Quién fue señalado?

¿Hubo procedimientos administrativos?

¿Se recuperaron recursos?

¿Se presentaron denuncias?

¿En qué estado se encuentran?

El ORFIS tiene actualmente publicados mecanismos de seguimiento de las cuentas públicas y acciones promovidas precisamente para responder algunas de esas preguntas. 

El escenario cambió

Y aquí aparece el nuevo elemento político.

La administración de Rocío Nahle ha colocado el combate a las irregularidades y el seguimiento de los daños patrimoniales como parte de su discurso institucional. Al mismo tiempo, el ORFIS mantiene abiertos procedimientos derivados de las cuentas públicas recientes.

Por eso, más que afirmar que “ahora van por Ponciano”, la verdadera prueba será saber si los procedimientos avanzan conforme a derecho y si las autoridades actúan igual con todos los exalcaldes que tengan observaciones pendientes.

Porque Ponciano no debería ser una excepción.

Ni para protegerlo ni para perseguirlo.

Debería ser, simplemente, un expediente más dentro de una revisión que alcance a todos los municipios y a todos los funcionarios que hayan manejado recursos públicos.

Y ahí está el verdadero asunto.

Ponciano Vázquez no enfrenta solamente las observaciones de 2025. Tiene detrás una historia de fiscalización que incluye señalamientos millonarios en 2016, 2017, 2023 y 2024.

Ahora corresponde saber qué pasó con cada uno de esos expedientes.

Porque al final, la pregunta no es solamente cuánto dinero observó el ORFIS.

La pregunta es qué pasó después de la observación.

Y esa respuesta —más que cualquier cifra— será la que determine si esta vez estamos frente a otro expediente que se queda en el archivo o ante un proceso de rendición de cuentas que realmente llegue hasta sus últimas consecuencias.

 

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