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“Bienestar en guerra: el cacicazgo que se instaló en Minatitlán”

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“Bienestar en guerra: el cacicazgo que se instaló en Minatitlán”

Lázaro Rodríguez Perez

En política hay relevos… y hay madruguetes.
Y lo que hoy ocurre dentro de la Delegación de Bienestar en Minatitlán huele más a operación política que a procedimiento institucional.

Porque mientras desde Palacio Nacional se habla de transformación, derechos y respeto a las mujeres, en el sur de Veracruz el escenario parece otro: presión, opacidad y una disputa interna por el control político-territorial de los programas sociales.

La todavía delegada, María de los Ángeles Roberto Linares, asegura no haber recibido ninguna notificación oficial del Gobierno federal sobre su destitución. Y aunque ya le piden llaves, vehículos y hasta el control operativo de la oficina, en la plataforma institucional sigue apareciendo como responsable del cargo.

Dicho en jarocho:
“Todavía no la bajan del caballo… pero ya le quieren quitar las riendas.”

El caso se complica aún más porque el padrón de beneficiarios habría sido entregado a Romina Gurrion, exregidora y figura cercana al grupo político local, pese a no existir —hasta el momento— confirmación pública de un nombramiento federal.

Y ahí es donde el asunto deja de ser administrativo para convertirse en político.

Porque el nombre que aparece detrás del conflicto es el de Juan Javier Gómez Cazarín, señalado por la propia funcionaria de operar el relevo sin diálogo directo y bajo mecanismos que ella considera irregulares.

Incluso denuncia que personal de Recursos Humanos de Xalapa intentó hacerla firmar documentos sin permitirle leerlos. Como quien dice:
“Fírmale rapidito comadre… y luego vemos qué decía.”

Pero María se negó.

Y en esa negativa estalló el conflicto.

Lo delicado no es solamente la disputa por una oficina. Lo verdaderamente grave es el mensaje político que deja este episodio: un movimiento que presume combatir los abusos del pasado hoy enfrenta señalamientos internos de imposición, presunta violencia institucional y posibles abusos de poder.

Porque si no existe una baja oficial emitida por la autoridad federal competente… entonces alguien está jugando a mandar antes de tiempo.

Y en política, cuando varios quieren agarrar el timón del Bienestar, no siempre es por amor al pueblo… sino por el enorme poder territorial y electoral que representan los padrones sociales.

En el sur ya lo dicen claro:
“Cuando se pelean tanto por la silla… es porque el negocio está bueno.”

Y mientras en Minatitlán siguen las tensiones, la pregunta queda flotando como lanchita en el Coatzacoalcos:

¿Quién gobierna realmente el Bienestar en Veracruz… la Federación o los grupos políticos regionales?

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