Tiki-Tiki Político
Lázaro Rodríguez Pérez
En Veracruz ya no basta con explicar por qué aparecieron medicamentos presuntamente caducados dentro de SESVER.
La verdadera pregunta es otra:
¿Quién estaba encargado de vigilar que eso nunca ocurriera?
Y justo ahí aparece nuevamente un nombre que hoy comienza a incomodar dentro del aparato político estatal:
Jesús Fernández Céspedes.
No hablamos de un trabajador menor ni de un simple funcionario administrativo.
Actualmente ocupa la Jefatura del Departamento de Control de Calidad en Insumos de SESVER, una de las áreas más delicadas dentro del sistema de salud estatal.
Sí.
Exactamente el departamento responsable de supervisar la calidad, control y manejo de medicamentos e insumos médicos.
El mismo lugar donde nadie vio nada…
hasta que el escándalo explotó.
Pero en Veracruz los cargos públicos rara vez vienen solos.
Y el nombre de Fernández Céspedes no se mueve únicamente por trayectoria técnica.
Porque también es esposo de la diputada federal de Morena, Magaly Armenta Oliveros, una figura con peso político en el sur del estado.
Y cuando el poder político y las áreas sensibles del gobierno se mezclan, las sospechas crecen solas.
Mientras la gobernadora Rocío Nahle promete investigaciones, sanciones y castigos por el caso de medicamentos caducados, la presión pública ya comenzó a subir hacia los nombres que forman parte de la estructura interna de SESVER.
Y el de Céspedes no llega precisamente limpio.
Su historial ya venía arrastrando polémica desde su paso por la Delegación de Tránsito en Minatitlán, donde terminó removido tras señalamientos por presuntos abusos y extorsiones contra visitantes deportivos provenientes de Campeche.
Después vino su intento fallido por la alcaldía de Chinameca bajo las siglas de Morena.
Y más tarde…
su aterrizaje en un cargo clave dentro del sector salud.
Demasiadas coincidencias para un estado donde los mismos nombres siempre terminan reciclándose en el poder.
Hoy, mientras miles de veracruzanos hacen filas eternas para conseguir medicamentos, mientras hospitales siguen reportando carencias y mientras familias enteras tienen que comprar tratamientos por su cuenta…
dentro de SESVER aparecen funcionarios políticamente conectados ocupando puestos estratégicos.
La pregunta que empieza a retumbar en Veracruz ya no es menor:
¿Los cargos públicos se entregan por capacidad…
o por cercanía política?
Porque cuando los medicamentos caducan, alguien tiene que responder.
Pero cuando también se pudren las redes de protección política…
el escándalo apenas comienza.
Y en SESVER, más de uno ya empezó a ponerse nervioso.






