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Memo Espronceda: gobernar con orden, no con derroche

Columna Sin Nombre

Lázaro Rodriguez Pérez

En tiempos donde muchos gobiernos municipales siguen apostándole al espectáculo político, al gasto excesivo y a las ferias interminables disfrazadas de “promoción turística”, en Minatitlán parece comenzar a construirse una ruta distinta: la del orden administrativo y la planeación.

El alcalde Guillermo ‘Memo’ Espronceda entendió algo que pocos políticos comprenden cuando llegan al poder: un municipio no puede vivir en fiesta permanente mientras enfrenta necesidades básicas, rezagos urbanos y demandas ciudadanas que requieren atención inmediata.

Durante años, muchas administraciones utilizaron los recursos públicos para organizar carnavales millonarios, conciertos costosos y festividades sin control financiero, dejando al final gobiernos endeudados, desordenados y con obras inconclusas. El aplauso duraba unos días; las deudas, varios años.

La diferencia en Minatitlán radica en la estrategia.

En lugar de concentrar enormes cantidades de dinero en una sola feria monumental, la administración municipal optó por distribuir las actividades durante el año, impulsando una agenda mensual más ordenada, temática y con impacto social y económico específico.

Febrero abrió con la tradicional Fiesta de la Virgen de la Candelaria; marzo dio paso a la Expo Petrolera, fortaleciendo la identidad industrial y energética de la región; mayo trajo la Fiesta de la Pesca del Robalo, detonando turismo y comercio local; y junio se perfila con la esperada Feria Ganadera, una de las actividades económicas más importantes del sur de Veracruz.

No se trata solamente de fiestas.

Se trata de administrar con lógica.

Doce eventos al año permiten movimiento económico constante, activación comercial escalonada y oportunidades para distintos sectores productivos, evitando además el colapso financiero que provocan los mega eventos concentrados en pocos días.

La política moderna exige resultados, no reflectores.

Hoy los ciudadanos observan con mayor atención cómo se gasta cada peso del erario. La gente ya no solamente pregunta quién canta en la feria; también cuestiona cuánto costó, quién ganó los contratos y qué beneficio real dejó para la ciudad.

Ahí es donde entra el valor del orden administrativo.

Porque un gobierno municipal que organiza sus finanzas puede planear mejor sus obras, atender servicios públicos y, al mismo tiempo, generar espacios de convivencia social sin caer en excesos presupuestales.

La apuesta de Memo Espronceda parece enfocarse precisamente en eso: mantener viva la actividad cultural y económica de Minatitlán, pero sin convertir al ayuntamiento en una agencia de espectáculos.

Y aunque siempre existirán voces que exijan eventos más grandes o más ostentosos, la verdadera responsabilidad de un alcalde no es competir por la fiesta más cara de Veracruz, sino garantizar estabilidad, administración eficiente y desarrollo sostenible para su municipio.

En política, gobernar con orden muchas veces luce menos espectacular.

Pero termina siendo mucho más responsable.

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