Tatahuicapan, Ver.
– ¡De no creerse! Lo que debía ser un gobierno cercano al pueblo hoy está envuelto en la vergüenza. El secretario particular del alcalde Vladimir González está en el ojo del huracán tras ser señalado por el presunto robo de un teléfono celular.
Los hechos habrían ocurrido la madrugada del 15 de marzo. Testigos y cámaras no dejan lugar a dudas: Froylán Hernández habría aprovechado la oscuridad para meter mano en una camioneta y llevarse un celular ajeno.
El afectado, un conocido comprador de ganado, decidió en su momento no denunciar. Error. Días después descubrió que su teléfono no solo había sido robado, sino que además estaba siendo utilizado, poniendo en riesgo su información personal y contactos de trabajo.
Pero lo más grave vino después: al rastrear el dispositivo, la ubicación marcó directamente el domicilio del señalado. Sí, en casa del propio funcionario.
¡NO ES LA PRIMERA VEZ!
Vecinos lo ubican perfectamente: hace un par de años, éste señor víctima de su alcoholismo, fue sorprendido robando un metate en plena colonia Centro. Aquella vez, dicen, salió librado… pero la maña no se le quitó.
Hoy, el escándalo salpica directamente al alcalde Vladimir González, quien guarda silencio mientras uno de sus hombres de confianza es exhibido como presunto delincuente.
En las calles, la indigación crece. La pregunta retumba fuerte:
¿Ese es el tipo de gente que gobierna Tatahuicapan?
Entre señalamientos, antecedentes y silencio oficial, la ya débil credibilidad del ayuntamiento se desploma.
La exigencia ciudadana es clara y contundente:
!Que haya consecuencias para estos repudiables actos¡






